Cambios en el CIT del Puerto de la Cruz

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Cambios en el CIT
del Puerto de la Cruz

Milagros Luis Brito

Dicen que fue el lugar en el que clavó la cruz el adelantado Fernández de Lugo, cuando acabó la Conquista de Tenerife y de Canarias, allá por el año 1496.

Arrancó, pues, su devenir histórico, siempre dándole entrada al mar al Valle de La Orotava; siempre contemplando de abajo arriba al Teide; siempre como un reducto de libertad y librepensamiento. Siempre como el lugar por el que entraban en Canarias las ideas de vanguardia, los naturalistas, los investigadores y los viajeros.

Desde finales del Siglo XV, ese lugar pequeñito y emblemático, ha sido una referencia para el Archipiélago. Primero como punto de embarque por el que salían, y entraban, los productos del Valle. Más tarde, en sustitución del Puerto de Garachico, como un eje de referencia para el Norte de Tenerife. Siempre como un espacio ideal para vivir y, como firmó el mismísimo Felipe IV, “La llave de la isla”. Esa llave que exhibe en su escudo y que ha servido para abrir la puerta a los visitantes, a los excursionistas, a los viajeros. La Llave que abre la puerta por la que entra el turismo en Canarias. La llave que estrena el concepto de turismo de salud, que tan bien simboliza la majestuosidad serena del Hotel Taoro.

Ni como portuense ni como Historiadora sería capaz de concebir mi pueblo, el Puerto de la Cruz, sin la presencia de personas extranjeras. Desde 1772, cuando Nicolás Blanco –irlandés- se convierte en el primer alcalde hasta la segunda década del Siglo XXI, el Puerto de la Cruz es pura mezcla, pura presencia de personas extranjeras; el Puerto de la Cruz es el mayor y mejor ejemplo de diversidad cultural y convivencia en Canarias. El mejor laboratorio. Eso sí, como todos los laboratorios sirven –deben servir- para ensayar modelos, y para analizar los desajustes que provoca la experiencia. Y algunas negativas también ha tenido, y tiene, el Puerto.

Por esos antecedentes y esas experiencias acumuladas es tan importante en el Puerto de la Cruz el CIT, el Centro de Iniciativas y Turismo. Es el CIT, cuya Junta Directiva no percibe retribuciones, quien organiza la Semana Bávara, o la Fiesta de la Cerveza; el Festival Internacional Puerto de la Cruz en Flor; el Festival Internacional de Agatha Christi; los actos conmemorativos del Día Mundial del Turismo, el Día de Finlandia o el de Santa Lucía.

Más de cincuenta años con el estatuto de Municipio turístico, y más de cincuenta años de constituido el Centro de Iniciativas y Turismo les hacen acreedores de un sólido conocimiento acumulado. El CIT es una institución querida y valorada. He tenido el privilegio de verla evolucionar de forma directa durante las últimas décadas. He seguido de cerca los últimos ocho años bajo la dirección de Hortensia Hernández, y el periodo anterior, bajo la dirección de Francisco Rodríguez Castro quién, desde mi punto de vista, le imprimió un sello de profesionalidad y modernidad, digno de ser recordado.

Tenerife 100% Vida

Ahora otra mujer se hace cargo de liderar el proyecto de trabajo del Centro de Iniciativas y Turismo del Puerto de la Cruz. Porta una apuesta de futuro valiente, novedosa e ilusionante. Y no debo pensarlo solamente yo porque consiguió un significativo respaldo.

La nueva Junta Directiva del CIT del Puerto de la Cruz está dirigida por Verónica Rodríguez, una abogada del Puerto, con una considerable trayectoria profesional en el ámbito privado del Derecho, pero también conocedora de la administración pública, porque ha sido referencia de la gestión cultural. En uno de los periodos más duros para funcionar con recursos públicos, y desde un Ayuntamiento con las arcas depauperadas, fue capaz de impulsar dos de los mejores proyectos colectivos de quehacer cultural de Canarias: MUECA y Periplo.

Son dos magníficos avales para una mujer que se pone al frente del mecanismo de promoción y dinamización del Turismo en El Puerto de la Cruz. Atesora, además, otro valor que no suele abundar: sabe escuchar y sabe sumar; sabe aprender de manera distribuida. Dirigirá una Junta en la que ha sabido combinar el conocimiento acumulado, teniendo como Vicepresidenta a la propia Hortensia Hernández, manteniendo empresarias valedoras de la gestión ambiental en el Turismo, como Irene Talg, y otras incorporaciones jóvenes que aportan la innovación tecnológica y la creatividad de un sector que lo necesita, y en un municipio que lo implora.

No es fácil la tarea que tienen por delante. Pero no tengo ni la más mínima duda que aportarán tiempo, esfuerzo y motivación. Todo lo demás será la consecuencia.

¡Mucha suerte, Verónica! Tienes el apoyo de la piedra angular de la economía del municipio para que trabajes como sabes, con ilusión, dedicación y honestidad. Lo necesitamos. Y en El Puerto especialmente; muchas familias, muchas personas, mucho empleo depende de ello.

Mujer militante. Canaria inquieta; curiosa y con enormes ganas de aprender. Enamorada del Deporte y de la Literatura. Leal.

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