“EL VENDEDOR DE NEVERAS” Oswaldo Paz Pedrianes

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“EL VENDEDOR DE NEVERAS”

Oswaldo Paz Pedrianes

Tenerife 100% Vida
Hablar sobre uno mismo no es fácil. Al menos no lo es para las personas que, como yo, somos un tanto alérgicas a la exposición pública y a las alabanzas aunque sean bienintencionadas, ya que generalmente las interpretamos como inmerecidas, exageradas, e incluso en ocasiones vislumbramos una segunda intención en ellas, un “algo querrá a cambio”. Supongo que son los problemas que acarrea la desconfianza patológica.

Cada cual tiene sus fobias, sus filias, y seguramente algún que otro esqueleto guardado en un armario.

Aunque no lo parezca, mi intención es hablar de literatura, de escribir, y de cómo una persona con un perfil distante, amante fiel de la soledad -en ocasiones hasta extremos que rozan el rechazo al mínimo contacto con cualquier ser de la misma especie (e incluso de otras especies)- puede decidirse a plasmar en papel ideas que transitan sin control ni orden de un lado a otro de su cada vez más decrépito cerebro. Después de mucho pensarlo, creo que la respuesta se encuentra dentro del mismo problema: la necesidad de comunicarse con los otros. Eso sí, siempre manteniendo una mínima distancia de seguridad, unas mínimas condiciones profilácticas.

Una vez puestos en antecedentes, sería necesario explicar que el objetivo del presente artículo no es una flagelación pública en la plaza del pueblo virtual, sino una curiosa paradoja: convencer al lector de que se sumerja en la obra de un autor que rehúye ser conocido. Un auténtico salto mortal sin red. O visto desde otro ángulo, un avezado idiota tendente a la verborrea intentando vender neveras en el polo norte. Una absurda quimera. O quizás no.

En el año 2015 se publicó Naufragios (Donbuk Editorial), un pequeño libro de relatos que, a pesar de su tamaño, no deja de ser un enorme contenedor de emociones, surgidas en una persona que veía pasar la vida desde el espacio estable y seguro que había construido, pero cuyos cimientos se resquebrajaron ante un evento inesperado que modificó su agradable estado de confortabilidad. A partir de ese momento, y como herramienta terapéutica, como antídoto que le permitiese adaptarse a las nuevas circunstancias, este autor decide realizar un viaje narrativo que le llevase a todos aquellos rincones desde donde puedan emanar esas emociones, descubrir nuevas sensaciones, y evocar recuerdos que le ayudasen en la construcción de un nuevo refugio, más sólido que el anterior, al final del desconocido camino interior que hubo de transitar.

FEPECO

Nos encontramos ante una suerte de cajón de sastre donde se vierten un caudal de historias, relatos, metáforas, reflexiones, pensamientos y convicciones, a veces ficticias, a veces desde la vivencia personal y biográfica, y en ocasiones a medio camino de ambos mundos. Un recomendable trayecto en el que se realizan paradas en andenes imprescindibles, estaciones en las que todos hemos bajado alguna vez y donde nos reconocemos: la infancia, las relaciones, los vínculos, la empatía, el miedo, el humor, el daño, la dignidad, la soledad y la derrota. Subir a este tren es garantía de reconocerse, de sonreír sin darse cuenta, de sentir en ocasiones como si le clavaran alfileres en los recuerdos.

Ante la calurosa acogida de esta primera obra (agotada la primera tirada), y ante la perplejidad ante la inesperada respuesta, se produjo lo esperable en estas circunstancias: un enaltecimiento del ego del autor alimentado por el combustible de los aplausos y las felicitaciones. Así que, una vez más, el atrevimiento venció a la razón, y la consecuencia fue la publicación de una segunda obra. Así nació El otoño cabe en una maleta (Donbuk Editorial, 2016). Este libro consta de tres partes diferenciadas. La primera de ellas, La calma, es un compendio de relatos. Hay muchas formas de escribir, pero en La Calma se ha tratado de construir desde abajo, desde la placidez, en un ejercicio diferente al de Naufragios, no ya de forma tan visceral, sino de un modo más pausado, como esa sensación de flotar en el agua quieta de un estanque. Sin prisas. Plantar semillas de deseos, de dudas, de amores y desamores, de sabiduría y de ignorancia, de estar y de marcharse. Y esperar con paciencia, regando cada día, creando historias, cuentos, vidas. Escribir desde la calma. La segunda parte de esta obra es Breve poemario ingenuo, un atrevimiento, una osadía de este autor. Posiblemente una inconsciencia. Un meterse donde no te llaman. Escribir poemas. O algo que se le asemeje. Estructuras verticales, con o sin rima, asonantes o consonantes. Versos cortos, versos largos, que a veces encajan y a veces no. Poemas que no parecen poemas, emociones desparramadas en líneas cortas, una detrás de otra, hasta el punto final. Palabras sueltas. Sinsentidos con sentido. Locuras con corsé. Para que no se escapen mucho, atadas en corto. Y finalmente, una tercera parte: Nimiedades: cosas pequeñas, pensamientos breves, sentencias. En muchas ocasiones, una simple línea, un simple párrafo, es capaz de abrirse paso más profundamente hasta nuestros sentimientos, de ofrecernos más información que la enciclopedia más completa. A veces nos identificamos con un pequeño texto, esbozamos una sonrisa inconsciente cuando nos reconocemos en esas pocas palabras, cuando el mensaje que encierran tiene más fuerza que mil páginas que dan vueltas sobre sí mismas, que no dicen nada y solo transmiten cansancio y cierta sensación de mareo, tendiendo puentes hacia el hastío.

En definitiva, querido lector, si con este golpetear en las puertas de su curiosidad no he conseguido que las abra, o al menos que las entorne un poquito, eso querrá decir que quizás no soy tan buen vendedor de electrodomésticos como pensaba.

Si por el contrario he logrado arrancar alguna sonrisa mientras leía estas letras, o que al menos haya enarcado una ceja por un momento, le invito cordialmente a zambullirse en cualquiera de estos dos libros. Seguro que no se arrepentirá. Y recuerde guardar el ticket cuando compre su nevera.

Tenerife 100% Vida

Oswaldo Paz Pedrianes (Garafía, La Palma, 1971) es Psicólogo y Terapeuta Familiar. Su carrera profesional ha estado dirigida a la ayuda especializada a menores en desamparo y sus familias en el ámbito social, trabajando en diferentes entidades a lo largo de su trayectoria. Actualmente desempeña su rol profesional centrado en la problemática del Acoso Escolar.

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