Salinas Altas: Un mirador al abrigo del faro de Punta Cumplida [Barlovento]

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Salinas Altas: Un mirador al abrigo del faro de Punta Cumplida [Barlovento]

Horacio Concepción García

El territorio del término municipal de Barlovento es un lugar en el que confluyen fuerzas de diversa naturaleza, que constantemente se equilibran, donde se tejen las referencias emocionales de sus habitantes. La meteorología define al barlovento como la dirección desde la cual llega el viento; por lo general hace referencia a los vientos planetarios o dominantes, como son los vientos alisios. En un rincón de esta costa norte de la isla, se nos revela una de las vistas más cautivadoras de la zona por su aproximación al mar, Salinas Altas. Nos encontramos inmersos en un paraje costero con panorámicas excepcionales, donde el aprovechamiento de sus recursos naturales, constituyó siempre un hecho de vital importancia para garantizar la supervivencia de la población barloventera en periodos de crisis, a través de actividades como la pesca, el marisqueo o la recolección de sal. Las salinas que se localizan alrededor de las zonas de Punta Cumplida, Puerto de Talavera o La Fajana, están bosquejadas sobre un paisaje formado por una red de charcos litorales como: Salinas Altas, Salinas del Turco, Caldero de los Burros, El Cabo, etc., cuyo entorno no conoció transformaciones espaciales de gran repercusión hasta los años 60 de la pasada centuria.

«La sal es un elemento esencial para la vida, está fusionada a los orígenes de las primeras civilizaciones y ha tenido un distinguido protagonismo en la historia del hombre, así Platón destacó sus cualidades denominándola: uno de los primeros componentes de la vida»1.

Envuelto por las salinas se encuentra el Faro de Barlovento, edificio simbólico de virtuosa y esbelta torre situado entre los 28º 50´,3 de latitud norte y los 17º 46´,6 de longitud oeste. Su antigua linterna de forma poligonal de doce lados con montantes verticales y cristales planos, de anillos catadióptricos en el cuerpo superior, se encuentra situada en la actualidad en el casco urbano del municipio siendo de gran atractivo turístico. El Faro de Punta Cumplida fue uno de los edificios de ingeniería civil más emblemáticos de La Palma durante el siglo XIX. Su figura pétrea atesora desde hace ciento cincuenta años, el privilegio de iluminar el cielo del nordeste insular durante la noche. Con el suceder de los años, muchos relatos se han originado en torno al viejo faro. Se afirma que fue testigo de la presencia de submarinos alemanes y americanos durante la II Guerra Mundial2.

Antigua luminaria del Faro de Barlovento. [Barlovento]

El faro se encuentra representado en el segundo cuartel superior derecho del blasón municipal: de azur (azul cielo), alegoría del faro de sable (negro) mazonado (sillería) de plata (blanco), con linterna y cinco rayos de oro (amarillo), y base de plata (blanco) y sable (negro) aclarada de sinople (verde), coincidiendo su ubicación geográfica con su posición en el escudo3. Esta emblemática construcción será la primera de Canarias con este tipo de características turísticas, en convertirse en una instalación hotelera de lujo: «El hecho de ser puntero ha sido uno de los motivos por los que se ha ralentizado el proceso administrativo, que ha pasado por la aprobación en el Ayuntamiento, el Cabildo y la Autoridad Portuaria. Al encontrarse las instalaciones a menos de 100 metros de la orilla del mar debía tener también el visto bueno del Consejo de Ministros4».

En estas salinas naturales de Barlovento, la producción de sal para autoabastecimiento familiar se fundamentaba en la explotación de pequeños charcos, en los cuales se podía forzar más o menos el proceso; la labor se desarrollaba principalmente en verano aunque desde finales de la primavera se podían ir limpiando las pozas. La tarea daba comienzo en los charcos primarios (equivalentes a los cocederos de las salinas industriales) en los cuales se embalsaba el agua durante los temporales; también se podían salvar los límites de la naturaleza y realizar dicho llenado de forma manual. En estos cocederos el agua salada se calentaba evaporándose parcialmente aumentando así la proporción de cloruro sódico. Este proceso si se ejecutaba de forma artificial se podía repetir varias veces para aumentar la cantidad de salmuera, y a continuación el agua se trasegaba a otros charcos más pequeños, los tajos, donde finalmente cristalizaba la flor de sal que se recolectaba raspándola con una cuchara.

FEPECO

La sal se purgaba exponiéndola al sol para que perdiera los restos de humedad en pequeños abrigos entre las piedras. Este sistema tradicional no estaba exento de riesgos, debido principalmente al largo tiempo de cristalización, lo que aumentaba la posibilidad de que la mar volviera a invadir de nuevo los cocederos. Para el transporte de la sal se utilizaban costales hechos de lino, que con posterioridad fueron sustituidos por sacos de pita; unas veces estos se acarreaban al hombro y otras en bestias. El derecho a explotar en exclusiva una determinada zona del enclave salinero por parte de un grupo familiar era muy respetado antiguamente. Otras de las actividades complementarias que se realizaban en esta zona era el curtimiento chochos (altramuces), que tras un proceso previo de tostado se introducían en los charcos alrededor de 10 días para que perdieran el amargor, siendo estos un alimento de gran importancia para la población en siglos pasados. En las actuales piscinas de La Fajana se curtía el lino, fibra vegetal que se ponía en curtimiento prensado con piedras dentro de los charcos, durante un periodo superior a 20 días, para después realizar los diferentes procesos de manufactura (costales, mantas, paños de mesa, toallas de lienzo, ropajes, etc.)5.

La costa de Barlovento, cual comarca legendaria, está unida al dominio de los vientos que dan nombre a su circunscripción, y por ende al famoso rey de los céfiros que cita Homero en La Odisea: «Eolo que entre los hombres recibió como parte de admirables regalos, la realeza de los vientos cuando se desencadenan y cuando están en reposo». El Faro de Barlovento, guardián de los vientos, quedó desde su construcción unido a su pueblo, siendo símbolo inequívoco de la arribada a sus tierras, custodiando sus costas, e inspirando historias ligadas a su linterna que desde el torreón alumbraba las esperanzas de todos aquellos que se hacían a la mar como Ulises, convertido en referencia y luz salvadora de navegantes.

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1 CONCEPCIÓN GARCÍA, Horacio. «Las Salinas de Puntallana». En: www.bienmesabe.org 16/10/2015.
2 DÍAZ LORENZO, Juan Carlos, AUTORIDAD PORTUARIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE, DUNCAN, Alex. «El Faro de Punta Cumplida (Faro de Barlovento)». En: http://emendezalvarez.blogspot.com.es/2009/06/el-faro-de-punta-cumplida-faro-de.html.
3 CONCEPCIÓN GARCÍA, Horacio. Historia de Barlovento (1493-1918). Trabajo en preparación.
4 SANZ, David. «El Faro de Barlovento será el primero de España en transformarse en un hotel». En: Diario de Avisos 28/01/2017.

Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias