IDOLATRÍA

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IDOLATRÍA
Oswaldo Paz Pedrianes

Redacción

Idolatría

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Despacio, con pasos cortitos, midiendo cada zancada. Así le enseñaron a andar, y así lo hacía.
“Mira siempre hacia abajo, hacia el suelo. De esta manera sabrás dónde pones cada pie, y no cometerás errores. También así evitarás mirar a los otros a los ojos, porque eso les incomoda, lo interpretan como un reto”.

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Eran mensajes de su padre, que fueron clavándose en su interior desde que apenas era un niño, acomodándose en lo más profundo, en el tuétano, archivándolos como dogmas de fe.

“Las personas parecen buenas, pero no lo son. Al principio te sonríen, son agradables, pero al final te dañan. Siempre terminan haciéndote sufrir. Dentro de lo posible, no interactúes con ellas. Desconfía”.

Otro mensaje guardado, otro ladrillo más con el que aquel oráculo al que adoraba iba construyendo su personalidad.
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“No hace falta que salgas de casa. ¿Para qué? Aquí tienes todo lo que necesitas. Además, los rayos solares dañan la piel, provocan cáncer, te pueden matar. Y en la calle hay gente, y la gente es mala”.
Y así, como la fina lluvia que no moja pero finalmente te empapa, que cala hasta los huesos, las enseñanzas paternas fueron impregnando el alma de aquél ser, empapelando las paredes de su conciencia con el putrefacto olor del miedo y la soledad.

No fue al colegio, su padre lo educó en casa. No tuvo amigos, porque los amigos te hacen sufrir. No aprendió a cocinar, siempre tenía la mesa puesta. No conoció el amor, sólo la idolatría. Nada la faltaba.
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Hasta que le faltó él. Estuvo horas de pie, ante el cuerpo inerte del que fue su dios, mirándolo sin parpadear. Buscaba en lo más recóndito de su cerebro alguna respuesta para aquella situación. Eso no se lo había enseñado, no estaba preparado para decidir por sí mismo, no tenía un programa de respuesta autónoma. Pero siempre, siempre, queda el instinto. No se puede domar. Subió a la silla, ajustó la soga en su cuello y, tal y como le enseñaron, despacio, midiendo la zancada, con un paso cortito, apagó la luz de la dependencia.

Redacción.

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