El Carnaval blanco: Los Indianos de Santa Cruz de La Palma

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El Carnaval blanco
Los Indianos de Santa Cruz de La Palma

Cabildo de La Palma

Qué duda cabe de que la fama y originalidad del Carnaval de Santa Cruz de La Palma ha sobrepasado las fronteras insulares gracias a las celebraciones que tienen lugar durante el Lunes de Carnaval. Por un día, la ciudad entera revive la llegada de los indianos, nombre con el que se conocía en Canarias desde del Setecientos a los isleños emigrados a América que retornaban a las islas. En la obra anónima La Gran Nivaria Laguna, 2a mitad del siglo XVIII), leemos:

Había vn Christo mui antiguo
en la parroquia del Hierro
y vn yndiano hizo a su costa
fabricar vn Christo nuevo.

La importancia de la emigración palmera a la isla de Cuba dio como resultado esta fiesta, que retrata el arribo al puerto palmero de los emigrantes que hicieron las Américas en la isla caribeña. El significado de la fiesta ha sido expuesto con claridad por la investigadora local Dolores Fernández Felipe. Con ella se quiere conmemorar el «desembarco de los cubanos» que desde el siglo pasado se venía manifestando como una suerte de rito social en el muelle durante el carnaval. En este desfile, tan del gusto barroco decadente, se ironizaba, ridiculizándola por exageración caricaturesca, la figura del nuevo rico, el indiano de éxito que, sin instrucción ni abolengo, encuentra su Potosí en una América que tarde o temprano lo devuelve a sus orígenes.

Durante la jornada, todo en la ciudad recuerda este retorno humano que aportó no pocos elementos americanos a la cultura insular:

1. Indumentaria, en la que destaca como complemento del vestuario masculino el sombrero panameño y las sombrillas de encaje en el femenino. En cuanto al color, parece indiscutible el predominio del blanco y los tonos crema.

2. Agricultura, artesanía, industria y comercio se entrelazan para siempre en la isla a partir del cultivo, elaboración, venta y consumo del tabaco. Una historia que comienza con la llegada de las primeras semillas de la planta y que hoy en día constituye uno de los elementos que más y mejor definen la tradición artesana de la isla.

3. Como no hay fiesta sin música, no podían estar ausentes en la herencia cubana en La Palma los ritmos y letras del quehacer musical caribeño: el son —melodía de origen afrocubano difundida a principios del siglo XX por el Trío Matamoros —, la guajira — canción campesina de exaltación a la naturaleza—, la guaracha con temas humorísticos y de crítica social—, el bolero son — que aborda historias de corte romántico—, el guaguancó —vinculado a la santería y religiosidad de los africanos en Cuba — o la conga tan frecuente en el cierre de los espectáculos musicales y parrandas de cantadores—. Y junto a las melodías y bailes, los instrumentos de la música tradicional cubana: la marímbula (bajo de origen africubano), el tres cubano (guitarra con tres cuerdas dobles) o la percusión, en la que caben la tumbadora, el bongó, el chéquere, la clave o las maracas; el corazón musical lo integran conjuntamente la guitarra y la flauta.

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4. A todo ello hay que añadir un importante patrimonio léxico con el que los palmeros aprenden a nombrar nuevas realidades o a renombrar otras ya conocidas. Del arahuaco —lengua indígena extendida por las Grandes Antillas y el sur americano— son algunas palabras
vinculadas al mundo de la agricultura y los vegetales como guataca ‘azada corta para cavar la tierra’, guayaba, que en Canarias ha dado guayabo ‘fruto del guayabero’ o manigua ‘terreno improductivo’; están presentes en las islas ya en el siglo XVIII maní ‘cacahuete’ y tuno ‘higo chumbo’. Otra voz plenamente integrada en el habla insular es el cubanismo guagua ‘autobús’, que empieza a datarse en los años 20 del siglo XX.

El Lunes de Carnaval amanece de blanco en Santa Cruz de La Palma, feliz metáfora que sintetiza el poder de la risa, el devaneo migratorio y el solar mismo de la memoria histórica. Funcionarios, comerciantes, directores de banca, empresarios y ciudadanos de a pie cuidan hasta el más mínimo detalle de su vestuario, trasladando a este extremo atlántico la vieja Habana. El itinerario festivo comienza a media mañana con La Espera, una concentración de indianos en el atrio de las Casas Consistoriales.

- Momentos del carnaval palmero. Fotografías de archivo

– Momentos del carnaval palmero. Fotografías de archivo

Mezcladas con el sabor de la sangría que reparte la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento, se dan cita varias parrandas de cantadores que reviven por un día las más variadas melodías procedentes de la América hispánica, con mayor protagonismo de los ritmos cubanos. A media tarde, un interminable desfile de indianos simula su retorno de América, portando los elementos más característicos de su paso por las Indias Occidentales: baúles, jaulas con loros, cajas de puros habanos, maletas, velillos (los más modestos) y los más acaudalados una corte de esclavos criollos de raza negra.

Las comitivas parten del Servicio Náutico (en la avenida de Los Indianos), entran en la calle O’Daly y continúan por Pérez de Brito hasta llegar a la plaza de La Alameda, en la que un gran festival de música tradicional cubana, conocido como Verbena del Desembarco, ameniza la noche hasta bien entrada la madrugada del Martes de Carnaval.

La Isla Bonita, La Isla Verde o La Isla Corazón. Desde 2002 Reserva de la Biosfera.

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