CANARIAS Y EL COVID-19: RETOS Y OPORTUNIDADES DE CARA A LA SOSTENIBILIDAD. UN EJEMPLO CONCRETO.

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CANARIAS Y EL COVID-19: RETOS Y OPORTUNIDADES DE CARA A LA SOSTENIBILIDAD. UN EJEMPLO CONCRETO.

Fernando Fernández Martín

El año pasado, recién llegado de vuelta a Tenerife después de años de diáspora, Fátima Hernández me ofreció publicar en estas páginas unas impresiones que había compartido con ella durante un almuerzo en el que coincidimos. Mediante un artículo, que titulé ‘Canarias, el momento es ahora’, me preguntaba qué pasaría con nuestras islas si los turistas dejaran de venir, tal y como ya había sucedido en el pasado. Quién nos iba a decir que, a penas un año más tarde, el anuncio de nueva crisis económica del que se venía hablando se precipitaría de manera tan estrepitosa a raíz de esta pandemia con la que, por ahora, parece que vamos a tener que convivir. Encontrándose uno pues confinado al igual que todos los que no desempeñamos un papel considerado como esencial por el Real Decreto de declaración del estado de alarma, el cual, por cierto, y a la postre, mejor hubiese sido llamarlo por su nombre, o sea de excepción, dada la restricción de libertades y la afección de servicios mínimos, tal y como lo desarrolla la Ley Orgánica que desarrolla el artículo 55 de la Constitución. Claro que el decretarlo como estado de alarma evitaba el paso por el Congreso y se entiende que, debido el avanzado estado de propagación del virus, no había tiempo ya para meterse en esos berenjenales.

Tecnicismos jurídicos y estratégico-políticos a parte, el hecho es que aquí en Canarias nos empezamos a preguntar por cómo será esa ‘desescalada’ territorial del virus y por cómo vamos a sobrevivir ahora a la tremenda crisis que va a poner a nuestra tierra ante un desafío al que por lo menos hace una generación que no nos enfrentamos.

Y es que, sin querer ser catastrofista, las estimaciones de la caída del PIB canario para este año oscilan ya entre el 12 y el 20 por ciento y cuando uno compara la que supuso la anterior crisis, que fue del 3%, se hace difícil imaginar un peor panorama. Si a ello le sumamos que el 40% del empleo canario está vinculado al turismo, lo cual equivale a decir la práctica totalidad si tenemos en cuenta que como media en España el 50% del empleo esta generado por el sector público, pues nos daremos cuenta de la necesidad de un urgente plan de choque más allá de las medidas y ayudas, que desde luego también se van a necesitar. Pero ¿qué tal si en lugar de ir de nuevo a mendigar a Europa y quejarnos de su falta de solidaridad nos planteamos de una vez seria y críticamente nuestro modelo productivo? De hecho, quizás no nos quede otro remedio ya que a Europa esta vez la llamada no se la responderá ni Mr. Marshall y ni siquiera ya los artífices del capitalismo Made in China, salvo que vayamos con los billetes por delante, claro está, quedándonos sólo el camarada Tengo Oídos en Todos Lados, ahí allende los Urales, frotándose las manos para convertirse en nuestro nuevo acreedor privilegiado.
No tengo ni la menor idea de chino, así que no sé si ‘crisis’ es la misma palabra para decir ‘peligro’ que ‘oportunidad’, pero lo que sí sé es que los de la república popular son unos maestros en buscarlas a las primeras de cambio. Quiero decir que haya o no sido un accidente la puesta en circulación de esta amenaza para la vida humana, el Covid-19 quizás sea una malavenida, pero al fin de cuentas necesaria ocasión para plantearnos el futuro de nuestras islas. Seamos honestos, con el dinero de los hoteles y las subvenciones entrando a raudales nadie nos va a forzar a diversificar nuestros recursos, ponernos a innovar y a anticiparnos a todos estos vaivenes de la economía.
¿Qué tal entonces si lo hacemos ahora y nos planteamos salir del repetido patrón del monocultivo, del que nunca hemos sabido liberarnos, y así amortiguar la dureza de estas crisis de ciclos cada más cortos a las que nos tendremos que enfrentar?

Playa del Arenal, Bajamar, Tenerife

Playa del Arenal, Bajamar, Tenerife

Gozamos del clima, espacios naturales y la seguridad necesarios para seguir siendo un destino privilegiado, así que tarde o temprano los turistas volverán, cuando tengan dinero y puedan viajar, obviamente.

Mientras tanto no nos queda más remedio que por fin dedicarnos a dinamizar los diferentes sectores productivos, apoyar el primario y el desarrollo rural, el cual no sólo necesitamos para subsistir, sino que es perfectamente compatible con un turismo sostenible, sí, sí, SOSTENIBLE, esa palabra que ya no sabemos ni lo que significa y por la que en algún momento los poderes públicos tendrán que asumir que somos un territorio CONFINADO en sí mismo.

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Aprovechemos también para invertir en el impulso de toda energía renovable, de la cual estamos más que sobrados en las islas.

Presionemos, en definitiva, para que cuando vuelvan las vacas gordas lo hagan con un entorno más cuidado y autosuficiente, tal y como se intentó en isla Reunión, otro territorio ultraperiférico en donde un plan medioambiental comenzado bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy, así es, el mismo que presumía de su Rolex, puso en marcha un horizonte 2020 para tener a la isla como caso de auto sostenibilidad, proyecto que al final ha quedado en el traste y eso que allí la construcción de grandes hoteles nunca fue muy viable a causa de la mayor ultra lejanía y los altos costos de la mano de obra. A pesar de ello alguna barbaridad han hecho con vistas al mercado chino, también con regular resultado.

Aquí en Canarias tenemos mucho por renovar, por embellecer y por cuidar, antes de seguir perforando y construyendo más alturas.
Tenerife 100% Vida
Por ejemplo, en La Laguna, Tenerife, de donde soy vecino, me pregunto por el desarrollo de un proyecto de renovación -menos mal, eso sí- que pone en riesgo el ya difícil acceso a una de las mejores playas del Norte de Tenerife, El Arenal. Parece que ni un ridículo deslinde de costas, de alcance hasta la línea de pleamar, ni una pequeña servidumbre de paso a una bomba de agua, puedan ser garantías suficientes para proteger los accesos tanto a la playa como a unas olas que han sido atractivo turístico/deportivo desde los años 60 y que son hoy el principal activo de una zona que vive ya casi por completo del alquiler vacacional.


Acceso a El Arenal desde Bajamar. Los desprendimientos constantes del barranco hacen que no se haya arreglado mínimamente y que se haya incluso llegado a poner ‘puertas al mar’, por razones que oscilan entre la seguridad y la propiedad privada.

¿Acaso no se debería contemplar el amejoramiento de la zona, asegurar los accesos a la playa y cuidar un deporte, el Surfing, que no sólo atrae hoy hasta cientos de personas en un día, sino que, y a pesar del fuerte localismo presente, proporciona empleo a varias escuelas que dan clases principalmente a extranjeros?

Parece obvio que estamos hablando de un espacio que se ha convertido en zona de interés cultural, de salud y turístico/deportivo y que alguien debería preocuparse de cómo gestionar el impacto que va a producir el desarrollo de un nuevo hotel, o residencia de mayores como al parecer es lo que se contempla construir, con accesos semi reservados y cuando menos mal aprovechados al mar. Esperemos que el Ayuntamiento de La Laguna, una vez escampe esta situación de excepción, dé repuesta a la pregunta que todos los habitantes se están haciendo. El ejemplo del Surf como fuente de turismo sostenible lo tenemos no ya en la lejana California o en Hawaii, tan parecido al norte de Tenerife, sino aquí mismo en la Playa de Las Américas o en la de La Cicer, en Gran Canaria, todo un ejemplo de desarrollo urbanístico, deportivo y cultural.

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Fernando Fernández Martín es Licenciado en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares y en Administración de Empresas por el CEU (MADRID), con estudios de posgrado en Políticas Comparadas realizados en la London School of Economics, así como en Antropología Social y Cultural en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).

Como investigador social y de mercados, cuenta con una amplia experiencia asesorando a empresas y multinacionales de diferentes industrias, así como analizando procesos electorales en diferentes países de Hispanoamérica.  Su afición y carrera paralela como DJ y productor de música electrónica le han hecho estar en contacto con distintas tendencias y realidades sociales. A parte de en España, ha residido en México, Estados Unidos, Francia, Bélgica y Alemania.

Su base (digital y analógica) está actualmente en las Islas Canarias, de donde es procedente.

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